domingo 11 de diciembre de 2011

¿Y ahora quién podrá defendernos?



Muchos enfocaron el “caso Bacileff” como una simple queja protocolar por no haber sido invitado formalmente a su propia jura en la Cámara de Diputados del Chaco. Pero las declaraciones del vicegobernador del Chaco dispararon muchas otras lecturas no demasiado abordadas y de mayor gravedad. ¿Cómo se toma su denuncia de que algunos sectores pretenden instaurar a un “gobernador de facto” en lugar de Capitanich? ¿No debiera, Bacileff, presentarse ante un fiscal y denunciarlo? ¿O es apenas un nuevo escarceo de la eterna interna nunca resuelta del Partido Justicialista que, para fugar hacia delante, Capitanich vino resolviendo distribuyendo cargos en el Estado a las distintas corrientes internas del partido? ¿Puede interpretarse como uno más de los ya clásicos reclamos del vicegobernador para que lo tengan en cuenta? ¿Si, efectivamente, se lo ningunea, por qué el gobernador lo volvió a elegir para ocupar ese lugar?. ¿Por qué Bacileff se considera el único capaz de “salvar” a los chaqueños de que se concrete ese golpe institucional y no apela al pueblo? Los desordenados pensamientos verbalizados por Bacileff también vincularían a “aliados” que participaron también durante los gobiernos de la Alianza del supuesto golpe palaciego. Demasiada verborragia y poca precisión. El vicegobernador también le endosó a sus entrevistadores conocer quién es el conspirador contra la voluntad popular y que además “todo el mundo lo sabe” esquivando dar él mismo el nombre. Agil manera de patear la pelota afuera y de volvernos cómplices a todos de su incontinencia verbal.

Otra de las definiciones de “Chiyo” es que los militantes justicialistas no tienen respuestas desde el actual gobierno provincial y por eso se hacen piqueteros. Con esa definición, el vicegobernador echó por tierra páginas y páginas de análisis e investigaciones sobre la crisis de representación de la dirigencia y de los partidos políticos tradicionales para abordar a un sector social que demanda casi todo porque le falta casi todo, ya que hasta el momento solo ha habido políticas sociales paliativas que perpetúan las situaciones que dicen querer combatir. Además, a fuerza de ser honestos, la respuesta que el vicegobernador les dio a los movimientos sociales y piqueteros cada vez que estuvo a cargo del Ejecutivo fue siempre la misma: la Policía.

¿Cuál es la gran diferencia ideológica, el gran cuestionamiento que hace Bacileff a la gestión de Capitanich? ¿Solo que sea “blando” para poner en caja la protesta social y gremial? ¿O que no se avanza en la “peronización” de los puestos del Estado, como pregonaban el precandidato a gobernador Fabio Biancalani que perdió 9 a 1 la interna con Capitanich o el candidato a intendente del PJ Gustavo Martínez, también derrotado en Resistencia con esa misma consigna?

Según Bacileff, Coqui es un gran gobernador, pero joven, sin calle y sin conducción política. El, en cambio, ve “abajo del agua”, y es el que lo va a defender de quiénes pretenden instaurar un gobernador de facto. ¿No será mucho?

La foto es gentileza de Fabián Maldonado, reportero gráfico de Diario Norte

1 comentarios:

omar alberto dijo...

Dos cuestiones. Primero, lo de Ivanoff ya es un clásico a esta altura. lo dificultoso de entender es por que Coqui lo reeligió como acompañante.
Segundo, lo que Ivanoff afirma acerca de la falta de respuestas a los compañeros barriales es verdaderamente cierto. El problema es que los compañeros son disciplinados y no salen a hacer quilombo cada dos por tres, aún recuerdan la gestión aliancista, donde paracaidistas progres que hoy adornan nuestro frente se sentían verdaderamente cómodos.